#EfectoEnElPogo: Lo que nos cura ¿Volvió?
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#EfectoEnElPogo: Lo que nos cura ¿Volvió?

En épocas de marketing y sponsor por doquier “los pibes” de Morón volvieron a escena con un show moderno y de alto vuelo pero pelado de cualquier toxicidad de las que invaden el SXXI. La paternal se volvió quema el 22-6 y fue la excusa para un reencuentro que podría pintar para más de un regreso golondrina.

Pasaron unos veinte minutos de la hora anunciada para el show, el “changüí” ideal para cualquier inicio, y en las pantallas la cuenta regresiva aparece y empieza a levantar a la gente que se suma “¡tres, dos, uno…!” y un clásico argentino dice que una de las bandas emblemáticas y más combativas de los ’90 está de regreso en Capital Federal. Volvieron y como en aquel entonces Caballeros no tiene cuit ni cuil. Ya no es un disco lo que suena, son ellos en vivo, pero tienen la prolijidad de uno. No es obras ni estamos en la década infame pero la potencia es la misma o al menos esta renovada como lo están aquellos que inspiraban las letras anti sistema en la primera etapa de la banda. El Malvinas Argentinas estaba al palo de gente que obviamente superaba los 30 años aunque también hubo monada que debutaba en este show. El viaje al pasado y la comparación se hacen inevitables, la banda suena tan bien como siempre y aunque Iván ya no usa el pelo largo ni los jeans cortados característicos no perdieron su impronta, esa picardía con sus gestos o jugando con Pablo Guerra (“en guitarra, armónica y trenzas”) no se perdió. Recurso que le sirve a la banda y puntualmente a Noble para zafar de algún pifie como cuando quiso arrancar una canción que “fue escrita en el 99 pero podría haber sido escrita la semana pasada”, acto siguiente se confundió de tema pero uso esa elegancia para gambetear y reírse de sí mismo “es la miopía y el alzhéimer vienen de la manito” y la gente se sumo a las risas porque podrían haber tenido varios pifies mas pero no importaba porque ya a esa altura el show era un exitazo. Y tanta razón tenía en eso, porque ya sabemos que el buen arte es atemporal, que al final de “Rajá Rata” la gente entonó el ya conocido saludo al primer mandatario y el cantante que ya se sabe ‘de qué lado se acuesta’ agregó “acá lo pueden cantar”.

Una lista potente y con lo necesario para una noche de rock ideal, una banda que esta afilada como si hubiese dejado de ensayar ayer. Los “dorados ‘90” ya no están acá (aunque a veces pareciera que sí) y estos fulanos pareciera que por más que anden saltando de pozo en pozo no están nada oxidados y por eso la voz cantante se despidió con un saludo esperanzador dejando las puertas abiertas deseando volver a verse en cualquier momento.

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