
En este operativo se verificó la existencia de un camión cisterna que efectuaba el vuelco de sangre al Arroyo, generando el color rojizo y el olor. Por está razón, se labraron actas de infracción a leyes ambientales y se clausuró el cisterna de donde provenía el vuelco. Además, se hizo una multa y se remitieron actas al juzgado. El Arroyo ya retomó sus características normales.

